10 años de la Crack Bang Boom: 50mil personas en la fiesta del cómic

La Convención Internacional de Historietas Crack Bang Boom (o como le decimos les rosarines "la Crack") ya se convirtió no sólo en un orgullo y un clásico de la ciudad sino también en un evento que año a año convoca y reúne a numerosos referentes del cómic, la historieta, el manga y la cultura pop en general. Este año, además, celebró su primera década de vida.

Con vista privilegiada del Río Paraná, durante cuatro días, los galpones de la costanera rosarina se llenan de stands, cosplayers, charlas, presentaciones y despliegue de lo mejor de la cultura comiquera nacional e internacional. El ambiente que se genera no es comparable a ningún otro acontecimiento de este tipo y es, sin dudas, el mayor tesoro de la CBB.

Une puede perderse recorriendo los pasillos que explotan de publicaciones de todo tipo, que reflejan la diversidad y la riqueza de la producción nacional. Hay para todos los gustos: universos de superhéroes originales que nadan tienen que envidiarle a los gigantes como Marvel y DC, manga argentino y latinoamericano, biografías ilustradas, libros para les niñes de todas las edades y, por supuesto, mucho material feminista.

A pesar de la crisis, el corazón creativo del país sigue vibrando y apostando a generar, muchas veces de manera autogestiva, contenido bueno, interesante y accesible. En cada stand, hay creadores que no pierden oportunidad de contarte de qué se trata su obra, cómo nació y cuáles fueron sus inspiraciones. La cultura se defiende y se difunde con la camiseta puesta, con la pasión a flor de piel.

En efecto, uno de los puntos más fuertes y elogiables de la convención es su carpa de fanzines, que reúne a dibujantes de todo el país, muches de elles muy jóvenes, que siguen apostando al laburo creativo artesanal, a puro pulmón. Para acceder a esta sección del evento no hace falta pagar entrada; es una decisión política de les organizadores generar un acceso democrático a la cultura, tanto para quienes la consumen como para quienes la crean. En esa larga carpa blanca, además de les fanzineros, se encuentra la galería de les artistas, en donde es posible conocer a les invitades especiales y llevarse un dibujo o un libro firmado por elles. En la lista de este año hubo nombres como Pauline Aubry, Paolo Eleuteri Serpieri, Oscar Chichoni, Victor Santos, R.G. Llarena, Agustín Alessio, Teora Bravo, Colorada Majox, Ignacio Minaverry y los hermanos Fabio Moon y Gabriel Bá.

La cercanía con estes artistas vuelve a la CBB una oportunidad única. No hacía falta hacer mucho esfuerzo para cruzarse a algune de elles caminando entre los stands, chusmeando la oferta como cualquier otre de les asistentes, o tomando mate frente al río, rodeade de la innumerable cantidad de cosplayers, sin distinción de edad, que posaban para fotos. Y esa misma dinámica estuvo presente en los diversos paneles, tanto en aquellos dedicados a debates y tópicos relevantes del género (por ejemplo: “¿Qué le está faltando a la Historieta Argentina?” o “Escuchemos lo que las chicas tienen para decir”) como en las entrevistas con cada creadore, en las que el público siempre tuvo lugar para hacer preguntas.

Asistir a la Crack Bang Boom se asemeja mucho a convertirse en niñe por un rato: hay algo de fascinación y de emoción en sentirse rodeade por gente que sigue apostando a defender orgullosamente aquello que la hace feliz. La mejor postal son les más pequeñes que, con menos prejuicios que les adultes, se entregan por completo a la magia del evento. Un pequeño Batman, una Wonder Woman bajita corretean por ahí, recordándonos que no hay nada más lindo que sentirse libres de sentir y de crear.

Fotos: https://www.facebook.com/crackbangboom/